DEL ENGAÑO A LA CONQUISTA

El legado de Benjamín Franklin.
A mediados del siglo XVIII se debatía en el mundo anglosajón, Inglaterra y sus colonias americanas, las virtudes del desarrollo industrial. Son de ese siglo los aportes de Adam Smith, en su famoso panfleto liberal “La Riqueza de las naciones”, los estudios de R.Malthus alertando sobre la explosión demográfica que comenzaba a gestarse por el industrialismo. Todos estos pensadores han tenido mayor o menor difusión en el mundo castellano, menos uno, principalísimo, nacido en las colonias angloamericanas, Benjamín Franklin, al cual no en vano han premiado con su esfinge al mas popular billete imperial de cien dólares. Aquí se le conoce como inventor del pararrayos, pero su correspondencia política no ha sido ni divulgada ni apreciada como otros pensadores contemporáneos suyos ya citados y otros. Tal vez para no “avivar giles”, sin embargo tuvo abundante difusión entre los no angloparlantes Adam Smith y su panfleto liberal.
Franklin alternó con lo mas graneado de la intelectualidad anglosajona de su época siendo uno de los mas lúcidos promotores del industrialismo , dándole el sentido de herramienta para lograr el futuro predominio de la nación inglesa. Fue el primero en enunciar el concepto geopolítico de “espacio vital”, doscientos años antes de que Hitler lo hiciera suyo.
Analizando la demografía de su entorno saca unas conclusiones con proyección política en los siglos por venir, dice:”Como el crecimiento de la población depende del incremento que se de a los matrimonios, las siguientes causas pueden disminuir una Nación: 1-Ser conquistada. Porque los conquistadores aumentarán las oficinas de impuestos, y extraerán grandes tributos del trabajo de los conquistados, y todo esto, rebajando el nivel de vida de los nativos, hace disminuir sus matrimonios, mientras que el de los extranjeros se acrecienta.”
Esto llevaría, siglos mas tarde, a que la república imperial del norte en su derrame por el Caribe, en sus ocupaciones en Nicaragua y Haití de comienzos del siglo XX, lo primero que impusieron fue gravámenes al consumo(IVA) , establecieron un Banco Central para fijar una política monetaria que mantuviera sobrevaluada la moneda local frente al dólar, como forma de impedir la industrialización local y fomentar el fluido de capitales hacia el exterior, etc .
A mediados del siglo XX estas directivas, basadas en el pensamiento frankiniano, se impondrían por medio de los organismos multilaterales como el FMI a gobiernos débiles y tutelados, o por medio de sangrientas satrapías militares.
Sigue Franklin enumerando los factores que pueden arruinar a una Nación:2-Pérdida del territorio: Por ejemplo, los Bretones fueron arrojados a Gales y se agruparon como pueblo en una tierra árida, que no alcanzaba a mantener tanta gente, mientras los sajones crecieron en las tierras abandonaddas por aquellos, hasta que la isla se llenó de ingleses”. Fenómeno recurrente en la historia de los pueblos, también se produjo en América en detrimento de las poblaciones originarias , que o fueron exterminadas o confinadas en las tierras altas y pobres del continente.
Pero aquí viene lo mejor: 3-Pérdida del comercio: Manufacturas exportadas favorecen a países extranjeros, quienes se encuentran entonces en condiciones de casarse y formar familias, por tanto, de aumentar en número. Si se priva a una Nación de cualquier rama de su trabajo, y no se encuentra trabajo para la gente que ahí trabajaba, se le privará a su vez de cantidad de gente”-
Luego enumera otro conjunto de factores que pueden arruinar a una nación, todos ellos los hemos experimentado en carne propia en la gran nación iberoamericana, pero vale la pena puntuarlas:”Pérdida de alimentos. “
”Gobierno malo y propiedad insegura”:guerras civiles, pérdida de recursos alimenticios a manos de otras naciones, etc.
En el ítem 15, anticipa el papel inhibidor del crecimiento demográfico que tiene el consumismo:” Los lujos importados y las manufacturas innecesarias importadas y usasdas en una nación, por la misma razón que aumentan la población de la nación que las provee, hace disminuir la población de la nación que las consume. Por eso las leyes que protegen contra esas importaciones y promueven las exportaciones, de productos para ser consumidos en mercados extranjeros, pueden ser llamadas leyes generadoras, que por aumentar las riquezas del país exportador, incrementan los matrimonios. Estas leyes favorecen a un país doblemente, porque aumentan su propia población y disminuyen la de sus vecinos.” Y los vecinos éramos y somos los sureños. ´Que en tiempos de Franklin , 1750, superábamos en población a la nación inglesa en su conjunto, la cual, en ambas márgenes del océano Atlántico, no superaba los diez millones de personas, en tanto sólo en ibero América se superaban los doce millones. Cuando Nueva York tenía una decena de miles de habitantes, Mejico, ya tenía ciento veinte mil almas.
De ahí la obsesión de la inteligencia angloparlante por el comercio como forma crecer reduciendo a su vez a sus vecinos, los sureños, ya llegaría el momento de la conquista territorial. En el siglo XX en su voraz expansión hacia el oeste los angloamericanos llegan a las costas del Pacífico, tomando para sí la mitad de Méjico .
El liberalismo económico fue un artificio para lograr el crecimiento de la nación inglesa en los últimos tres siglos. Al sur del Rio Bravo no faltaron invasiones, llamados a las intervenciones militares extrajeras por parte de los mercachifles de los puertos, motines militares y subversiones académicas tendientes a mantenernos en el coloniaje cultural y económico.
Los iberoamericanos , al igual que nuestros predecesores los indios, nos dejamos engañar con espejitos de colores y chafalonías intelectuales, abdicando de nuestra capacidad de cambiar la realidad de acuerdo a nuestras conveniencias y necesidades. Pueblos sin tierras ni recursos propios, fueron capaces de parasitar mercantilmente a quienes todo lo tenían bajo sus pies, porque fueron capaces de crear su concepto de valor:” A medida que aumenta la tecnificación disminuye el trabajo necesario, y estos métodos hacen suponer mayor trabajo empleado en su manufactura que el que realmente hay, creando un precio ficticio, e induciendo a pagar más por ello que lo que realmente vale” Por ello Franklin concluye que el enriquecimiento de una nación por medio del comercio es “generalmente engaño”-
Y cuando el engaño no es ya ni suficiente ni posible, sobrevienen las guerras de conquista. Leer más...

CONTRIBUCIÓN A LA MEMORIA DEL CENTENARIO.III

ARTIGAS:DE LA REVOLUCIÓN AL EXILIO.
El capitán José Artigas, ascendido luego de la batalla de Las Piedras a Coronel por la Junta de Mayo, venció, con un puñado de civiles en armas, a un templado ejército de línea, que en su momento era el verdadero Ejército Nacional. Recuerden señores, que hasta ese momento la guerra civil que comenzaba era entre las autoridades de España en América y los criollos sublevados, a los cuales las autoridades comenzaban a llamar “tupamaros”.
Hasta fines de enero de 1811 Artigas desempeña diversas misiones militares a las órdenes del gobierno de Montevideo, en el interinato de Soria, buscando controlar miliarmente Entre Ríos, los cauces del Uruguay, en el operativo de bloqueo dispuesto a la Juna de Buenos Aires. Este operativo se repliega, cruza el Uruguay y se posiciona en su banda Oriental. Estos cambios se producen al arribar a Montevideo, con título de Virrey, Xavier de Elío.
Dice el prof. Reyes Abadie:”Producida la ruptura de la unidad administrativa del Río de la Plata, Montevideo se vio obligado a solventar, sin auxilio de las Arcas Reales de la capital, los gastos de la administración más las obligaciones extraordinarias del mantenimiento de las fuerzas movilizadas contra los rebeldes “juntistas” y del envío de socorros a España, empeñada en la guerra de independencia contra Napoleón.” …”Investigaciones modernas han comprobado que Artigas, en su calidad de Ayudante Mayor del Cuerpo de Blandengues, acumuló, en cierta época, a sus cometidos habigtuales de celar la campaña, perseguir el contrabando y conservar el orden público, otra investidura especial, como magistrado con competencia en materia de tierras fiscales. “ Artigas realiza distribución de tierras al norte del Río Negro con la finalidad de afincar pobladores en la frontera, dando así tranquilidad a la campaña. Estas experiencias previas a una política de tierras que se plasmará en el Reglamento provisorio para el Arreglo de los Campos de 1815.-
¿Qué es lo que produce el rompimiento de Artigas con el gobierno de Montevideo y su pasaje a las filas Juntistas? No ha sido extraño a este proceso el descontento masivo de la población de la campaña frente a las forzosas contribuciones, en dinero y especie, a que fueron sometidos por parte del gobierno montevideano, el cual se lanzó punitivamente sobre el territorio al sur del Río Negro. Los territorios mas allá del arroyo Cufré, por el oeste, San José y Santa Lucía, por el norte, y Solís y cierras de Maldonado, por el este, dependían de Buenos Aires. Al norte del Río Negro eran tierras reales dependientes de Yapeyú, ex -tierras misioneras.
Al quedar Montevideo librada a sus recursos, se determina someter al resto del territorio al oriente del Uruguay a su juridicción. Este es el origen de los levantamientos casi espontáneos de la campaña, el Grito de Asencio, y la disposición de Artigas de pasarse al servicio de la Junta porteña.
Lo que los orientales, Artigas incluido, no podían sospechar era la multiplicidad de intereses que se agitaban tras la Junta, sobre todo ingleses, que determinarían el accidentado relacionamiento de Artigas con la facción dominante en el puerto de Buenos Aires.
Ya para fines del año 11 los orientales probarían la felonía porteña, tras el armisticio de octubre entre Buenos Aires y Montevideo, negociado a espaldas de Artigas, que obliga al levantamiento del primer sitio. Dando comienzo a el repliegue artiguista, al cual se sumarán todos los pobladores a su paso, dando lugar a lo que se denominó “la redota”, la derrota del pueblo oriental a manos de la Junta Grande.
LA BATALLA DE LAS PIEDRAS, ARTIGAS COMO MILITAR.

En memorable jornada Artigas derrota al grueso del ejército Montevideano, obligando a su repliegue tras la murallas, quedando toda la campaña bajo su dominio. Se conforma el gobierno de Canelones y se instala el sitio formal a la ciudad.
Artigas era un veterano militar, consciente de que los militares obedecen al poder civil, por ello en la ruptura decide ponerse a las órdenes del gobierno de Buenos Aires, secular capital del Virreinato. En ese orden jerárquico, Montevideo formaba parte del Virreinato, aunque era base de operaciones de la Armada española que no estaba subordinada al Virrey sino al Rey. Pero, los Bandengues de la Frontera eran una institución virreinal. O sea que Artigas es fiel a la cadena de mando del estado.
En ese marco, habiendo sido camarada, hasta unos meses antes, de los oficiales y soldados de Montevideo, el vencedor del campo de batalla no se dedicó a faenar los cuellos de los vencidos, maltratarlos en el cepo de la tortura- quedaron en su poder, 430 soldados, 22 oficiales y tres jefes superiores-, por el contrario, los liberó, imponiendo “clemencia para los vencidos”. Y en un acto de soberbia modestia, ni siquiera recibió la espada del vencido en sus manos. De resultas de esta actitud gran parte de las tropas vencidas se incorporan voluntariamente a sus fuerzas.
Este comportamiento lo mantendrá a lo largo de toda su trayectoria militar. Es lo que lo diferencia del proceder de los políticos de la Junta porteña, los cuales, desde Mariano Moreno a Rivadavia, postulan el terror, el fusilamiento de los vencidos. Esa práctica criminal se genera en las logias unitarias que manejaban al círculo político y mercantil de Buenos Aires en su propósito de constituir un gobierno oligárquico, con comportamientos monárquicos, elitistas, que suponen que solo por el terror pueden imponerse a los pueblos. De ahí que uno de los primeros actos de la Junta porteña fuera el plan de operaciones basado en el terrorismo militar, arrasar los poblados y fusilar a los vencidos, desde el llamado “motín de Alzaga” y el fusilamiento del ex virrey Liniers, principal actor-dos años antes-en la defensa contra las invasiones inglesas, será la tónica de la guerra civil que recién comenzaba y que llenaría todo el siglo XIX.
En las antípodas de ese comportamiento sanguinario se posiciona Artigas en la batalla de Las Piedras y en todas la campaña llevada a bajo su mando, donde el respeto a los vencidos es su ley.
Artigas podía decir “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante la voluntad soberana” del pueblo reunido. Pero las logias de mercaderes del puerto y sus proveedores ingleses no contaban con ello. De ahí dos formas de hacer la guerra y desarrollar la política.
Artigas es desbaratado definitivamente en Tacuarembó , cruza el Uruguay en una penosa retirada enfrentando a sus ex aliados, Ramirez y López que acordaron con Buenos Aires renunciar a la Banda Orienta en la conformación un gobierno federal en el tratado de Pilar, realizado sin consultar al representante de los orientales, al cual terminan combatiendo como a enemigo, el cual se bate en retirada hasta, diezmado por el hambre y las bajas, se interna en el Paraguay. Su ingreso en tierras paraguayas se realiza en el compromiso ante el Supremo Dr. Francia, que lo recibe personalmente, de nunca mas participar en la política rioplatense. Y a esta voluntad se atendrá en los próximos treinta años de su exilio.
Artigas entra al Paraguay con 56 años de edad. No estuvo ajeno al discurrir de la historia en esos treinta años, se mantuvo informado, incluso, fue considerado un exiliado de honor por el Presidente Carlos A. Lopez, sucesor de Francia. Se puede decir que le fue penoso el proceso de disolución social y guerra civil permanente que se apodera del Río de La Plata en las décadas siguientes a su derrota, al punto de no contestar las cartas enviadas por Rivera cuando lo invita a su asunción presidencial, ni responde a los requerimientos de su primogénito, que resultó riverista, invitándolo a regresar a la ex provincia Oriental, convertida en Estado Oriental, con la promesa de serle devueltos todos sus bienes y heredades de familia. Nada de esto lo seduce. Para él la causa estaba irremediablemente perdida , tarde o temprano, como se lo advirtiera en el año 12 a los gobernadores de la Junta Paraguaya al momento que le pedía auxilios para la empresa de luchar contra los portugueses y porteños, Artigas decía:
“Si la acción general se pierde, si éste grande, si éste único esfuerzo de los americanos no tiene otro objeto que verter su sangre y hacer con sus cadáveres un monumento a la gloria de los tiranos, ¿de qué le servirá a la Provincia del Paraguay haberse mantenido a la defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América y su inundación llegará precisamente a ese territorio, el estruendo de las cadenas volverá a resonar en todas partes y ese sabio Gobierno se verá en la precisión de sentirlo en torno a sí sin poderlo remediar ya”.
La profecía de Artigas tendría sangriento cumplimiento, quince años después de su muerte, con la invasión inglesa disimulada bajo las banderas de la Triple Alianza. Triple infamia que aún pesa , como una lápida histórica, sobre nuestros hermanos paraguayos.
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NUEVAS BASES

Como un gigante noqueado, en cada generación, América, intenta incorporarse, ponerse de pié, e intenta andar. Permanentemente amnésicos, aturdidos por la vocinglería que viene del mar. Sin comprender los eternos “Requerimientos”, a que, armas en mano, nos conminan togados y mercenarios de todos los credos.
Aún no sabemos por qué somos, o si son otros los americanos. Si americanos somos por obra y gracia de un genovés aventurero llamado Alberico Vespucio que navegaba al servicio de los reyes católicos. ¿O habremos perdido el gentilicio a manos de los ingleses que pisaron el continente un siglo después de fundada la primer universidad e imprenta de Indias en lo que se dio en llamar Nueva España, o Méjico?
Al gigante americano se le despierta, cada generación, alguna neurona, y una de ellas, el memorioso peruano Ricardo Palma, en el siglo XIX, pudo documentar que América viene de Americ, nombre autóctono de unos picos altos que tiene la cordillera nicaraguense.
Del gran golpe sufrido por la nación española y la lusitana también, por las guerras napoleónicas, devino ese proceso, incomprensible aún, fenómeno crapuloso- del latín crapulae es sintéticamente borracho, irresponsable- devenimos en huérfanos pero no independientes. Porque tuvimos una existencia tutelada, amaestrados en los diversos idiomas a la moda cambiante de nuestras sumisas élites portuarias, en francés o inglés. Acostumbrados a estar como el perro de la Victor, con la cabeza en la bocina escuchando “la voz del maestro”.
Los jóvenes del 800, que alumbraron el llamado “siglo de las luces”, fueron alucinados con la revolución francesa practicaron furiosamente el terrorismo jacobino en nombre de la civilización, borrando del paisaje y de la memoria tres siglos de existencia americana que los precedieron. De ahí que, recién a fines del siglo XIX y comienzos del XX, algunas neuronas exploran en ese pasado español americano. Pero, cómo despertar del gran golpe de un siglo que nos tuvo en incesantes guerras civiles, provinciales e intervenciones europeas a lo largo y ancho del continente americano. Y, no habían cesado las oleadas aventureras inglesas y francesas, cuando se lanza el yanqui sobre Méjico y Cuba al final del mentado siglo de las luces. El primero pierde la mitad de su territorio y la segunda queda colonizada bajo las cláusulas de la Enmienda Plat…”hasta que vino el comandante y mandó parar”.
Pero, aquí, en la pampa ganadera, nuestras oligarquías fisiócratas, veían como graciosamente el sol y el agua se transformaban en carnes y lanas con que pagar sus dispendiosas existencias portuarias. La pax-británica fundada en el genocidio decimonónico, que desde Salsipuedes a Cerro Corá incendió nuestra región, sobre el cual se produjo un recambio poblacional. Las oleadas inmigratorias del siglo XIX y hasta comienzos del XX llenaron el vacío generado en el territorio por casi un siglo de matanzas. Solo vale recordar, que tras la derrota de Artigas en el año 1820, la población de la campaña oriental se redujo a una décima parte. Los que no murieron emigraron a las provincias vecinas. Y no tendremos tres años corridos de paz hasta 1904.
El siglo XX nos encuentra llenos de nuevos pobladores europeos, al cobijo de una economía basada en la biología de la pradera. Con pocas artes los ocho millones de vacunos y los 24 millones de lanares pueden sustentar los novecientos mil pobladores, en tiempos en que la mecanización de las tareas estaba en pañales. En arrear y descuartizar ganados, esquilar, transportar y estibar lana, mas algo de granja y chacra, captaban a los inmigrantes. Una reducida clase propietaria residente en Montevideo acaparaba la renta agropecuaria, para dilapidarla en vivir de a ratos la Europa en América, copiando modas usos e ideas.
Recién comenzamos a salir del nock-aut jacobino, en 1910, Luis A. de Herrera publica en París, “La Revolución Francesa y Sud-América”. Había sonado la campana del primer round para el gigante americano. Era hora de levantarse y volver a empezar, a buscar la cara del enemigo. Y, paso a paso, vendrán luego diversas obras del padre del revisionismo histórico americano, “La Misión Ponsomby “saldrá para el Centenario de 1930, y luego vendrán una serie de trabajos de investigación documental pródigos en memoria y conciencia. Sesenta años de paz, 1904 a 1964, bastante bien aprovechadospara recuperar nuestra conciencia americana. Vinieron tiempos de fecundos memoriosos rioplatenses, dos generaciones fecundas en historiadores, sociólogos y pensadores en busca de una síntesis existencial que nos permitieron proyectarnos hacia el futuro. Se comenzó a rearmar nuestra conciencia política. Fue la generación que se convocó bajo el lema de “nuevas bases”, quedan pocos testigos sobrevivientes de aquellas tenidas intelectuales, uno de ellos es hoy nuestro presidente. De ahí su espartana soledad.
Hijo de la descomposición de los partidos originados en nuestro drama secesionista del siglo XIX, el Frente Amplio de hoy se vuelve incomprensible. Un conglomerado surgido en el derrumbe del Uruguay posmaracaná, un desesperado gesto colectivo de resistencia. La tierna criatura oriental, de existencia real y simbólica en el centenario de 1930, no tiene a mano mas referente aglutinador que la leyenda patria armada de apuro para aquel evento: Un Artigas recortado, provinciano, malamente vencido y peor comprendido su porfiado exilio de treinta años. Y un tiempo,”después de Artigas”, ignoto, no recuperado para la épica nacional.
Pero en esta etapa, después de Maracaná, como dijo el historiador A.Methol Ferré, “muerto Ponsomby nos queda Artigas”, pero el Artigas federal americano.
Pero, el Frente Amplio, llega a esta etapa histórica con dirigentes que, vieron quemar en la hoguera, cual falsas idolatrías, sus tótems marxistas, y abrazan con la fe de nuevos conversos el catecismo harvariano.
Y tal vez el presidente se debe de estar preguntando, como Simón Rodríguez el preceptor de Bolívar: “Dónde iremos a buscar modelos? La América Latina es original. Original, han de ser sus Instituciones y su gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otro. O INVENTAMOS O ERRAMOS.”
Nos enloquecimos, pretendemos jugar poker con barajas españolas y truco con naipes franceses… Hay mucha gente despistada, que sufre por “haber perdido la utopìa” ,sobreviendo en el imperio de la naditud, como ciegos en un laberinto, desconcertados y sin salida. Les espera la suerte de Alonzo Quijana, alias Don Quijote, ”que acreditó su ventura, morir cuerdo y vivir loco”. Leer más...

CONTRIBUCIÓN AL BICENTENARIO. III

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El capitán José Artigas, ascendido luego de la batalla de Las Piedras a Coronel por la Junta de Mayo, venció, con un puñado de civiles en armas, a un templado ejército de línea, que en su momento era el verdadero Ejército Nacional. Recuerden señores, que hasta ese momento la guerra civil que comenzaba era entre las autoridades de España en América y los criollos sublevados, a los cuales las autoridades comenzaban a llamar “tupamaros”.
Hasta fines de enero de 1811 Artigas desempeña diversas misiones militares a las órdenes del gobierno de Montevideo, en el interinato de Soria, buscando controlar miliarmente Entre Ríos, los cauces del Uruguay, en el operativo de bloqueo dispuesto a la Juna de Buenos Aires. Este operativo se repliega, cruza el Uruguay y se posiciona en su banda Oriental. Estos cambios se producen al arribar a Montevideo, con título de Virrey, Xavier de Elío.
Dice el prof. Reyes Abadie:”Producida la ruptura de la unidad administrativa del Río de la Plata, Montevideo se vio obligado a solventar, sin auxilio de las Arcas Reales de la capital, los gastos de la administración más las obligaciones extraordinarias del mantenimiento de las fuerzas movilizadas contra los rebeldes “juntistas” y del envío de socorros a España, empeñada en la guerra de independencia contra Napoleón.” …”Investigaciones modernas han comprobado que Artigas, en su calidad de Ayudante Mayor del Cuerpo de Blandengues, acumuló, en cierta época, a sus cometidos habigtuales de celar la campaña, perseguir el contrabando y conservar el orden público, otra investidura especial, como magistrado con competencia en materia de tierras fiscales. “ Artigas realiza distribución de tierras al norte del Río Negro con la finalidad de afincar pobladores en la frontera, dando así tranquilidad a la campaña. Estas experiencias previas a una política de tierras que se plasmará en el Reglamento provisorio para el Arreglo de los Campos de 1815.-
¿Qué es lo que produce el rompimiento de Artigas con el gobierno de Montevideo y su pasaje a las filas Juntistas? No ha sido extraño a este proceso el descontento masivo de la población de la campaña frente a las forzosas contribuciones, en dinero y especie, a que fueron sometidos por parte del gobierno montevideano, el cual se lanzó punitivamente sobre el territorio al sur del Río Negro. Los territorios mas allá del arroyo Cufré, por el oeste, San José y Santa Lucía, por el norte, y Solís y cierras de Maldonado, por el este, dependían de Buenos Aires. Al norte del Río Negro eran tierras reales dependientes de Yapeyú, ex -tierras misioneras.
Al quedar Montevideo librada a sus recursos, se determina someter al resto del territorio al oriente del Uruguay a su juridicción. Este es el origen de los levantamientos casi espontáneos de la campaña, el Grito de Asencio, y la disposición de Artigas de pasarse al servicio de la Junta porteña.
Lo que los orientales, Artigas incluido, no podían sospechar era la multiplicidad de intereses que se agitaban tras la Junta, sobre todo ingleses, que determinarían el accidentado relacionamiento de Artigas con la facción dominante en el puerto de Buenos Aires.
Ya para fines del año 11 los orientales probarían la felonía porteña, tras el armisticio de octubre entre Buenos Aires y Montevideo, negociado a espaldas de Artigas, que obliga al levantamiento del primer sitio. Dando comienzo a el repliegue artiguista, al cual se sumarán todos los pobladores a su paso, dando lugar a lo que se denominó “la redota”, la derrota del pueblo oriental a manos de la Junta Grande.
LA BATALLA DE LAS PIEDRAS, ARTIGAS COMO MILITAR.

En memorable jornada Artigas derrota al grueso del ejército Montevideano, obligando a su repliegue tras la murallas, quedando toda la campaña bajo su dominio. Se conforma el gobierno de Canelones y se instala el sitio formal a la ciudad.
Artigas era un veterano militar, conciente de que los militares obedecen al poder civil, por ello en la ruptura decide ponerse a las órdenes del gobierno de Buenos Aires, secular capital del Virreinato. En ese orden jerárquico, Montevideo formaba parte del Virreinato, aunque era base de operaciones de la Armada española que no estaba subordinada al Virrey sino al Rey. Pero, los Bandengues de la Frontera eran una institución virreinal. O sea que Artigas es fiel a la cadena de mando del estado.
En ese marco, habiendo sido camarada, hasta unos meses antes, de los oficiales y soldados de Montevideo, el vencedor del campo de batalla no se dedicó a faenar los cuellos de los vencidos, maltratarlos en el cepo de la tortura- quedaron en su poder, 430 soldados, 22 oficiales y tres jefes superiores-, por el contrario, los liberó, imponiendo “clemencia para los vencidos”. Y en un acto de soberbia modestia, ni siquiera recibió la espada del vencido en sus manos. De resultas de esta actitud gran parte de las tropas vencidas se incorporan voluntariamente a sus fuerzas.
Este comportamiento lo mantendrá a lo largo de toda su trayectoria militar. Es lo que lo diferencia del proceder de los políticos de la Junta porteña, los cuales, desde Mariano Moreno a Rivadavia, postulan el terror, el fusilamiento de los vencidos. Esa práctica criminal se genera en las logias unitarias que manejaban al círculo político y mercantil de Buenos Aires en su propósito de constituir un gobierno oligárquico, con comportamientos monárquicos, elitistas, que suponen que solo por el terror pueden imponerse a los pueblos. De ahí que uno de los primeros actos de la Junta porteña fuera el plan de operaciones basado en el terrorismo militar, arrasar los poblados y fusilar a los vencidos, desde el llamado “motín de Alzaga” y el fusilamiento del ex virrey Liniers, principal actor-dos años antes-en la defensa contra las invasiones inglesas, será la tónica de la guerra civil que recién comenzaba y que llenaría todo el siglo XIX.
En las antípodas de ese comportamiento sanguinario se posiciona Artigas en la batalla de Las Piedras y en todas la campaña llevada a bajo su mando, donde el respeto a los vencidos es su ley.
Artigas podía decir “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante la voluntad soberana” del pueblo reunido. Pero las logias de mercaderes del puerto y sus proveedores ingleses no contaban con ello. De ahí dos formas de hacer la guerra y desarrollar la política.
Artigas es desbaratado definitivamente en Tacuarembó , cruza el Uruguay en una penosa retirada enfrentando a sus ex aliados, Ramirez y López que acordaron con Buenos Aires renunciar a la Banda Orienta en la conformación un gobierno federal en el tratado de Pilar, realizado sin consultar al representante de los orientales, al cual terminan combatiendo como a enemigo, el cual se bate en retirada hasta, diezmado por el hambre y las bajas, se interna en el Paraguay. Su ingreso en tierras paraguayas se realiza en el compromiso ante el Supremo Dr. Francia, que nunca lo recibe personalmente, de nunca mas participar en la política rioplatense. Y a esta voluntad se atendrá en los próximos treinta años de su exilio.
Artigas entra al Paraguay con 56 años de edad. No estuvo ajeno al discurrir de la historia en esos treinta años, se mantuvo informado, incluso, fue considerado un exiliado de honor por el Presidente Carlos A. Lopez, sucesor de Francia. Se puede decir que le fue penoso el proceso de disolución social y guerra civil permanente que se apodera del Río de La Plata en las décadas siguientes a su derrota, al punto de no contestar las cartas enviadas por Rivera cuando lo invita a su asunción presidencial, ni responde a los requerimientos de su primogénito, que resultó riverista, invitándolo a regresar a la ex provincia Oriental, convertida en Estado Oriental, con la promesa de serle devueltos todos sus bienes y heredades de familia. Nada de esto lo seduce. Para él la causa estaba irremediablemente perdida , tarde o temprano, como se lo advirtiera en el año 12 a los gobernadores de la Junta Paraguaya al momento que le pedía auxilios para la empresa de luchar contra los portugueses y porteños, Artigas decía:
“Si la acción general se pierde, si éste grande, si éste único esfuerzo de los americanos no tiene otro objeto que verter su sangre y hacer con sus cadáveres un monumento a la gloria de los tiranos, ¿de qué le servirá a la Provincia del Paraguay haberse mantenido a la defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América y su inundación llegará precisamente a ese territorio, el estruendo de las cadenas volverá a resonar en todas partes y ese sabio Gobierno se verá en la precisión de sentirlo en torno a sí sin poderlo remediar ya”.
La profecía de Artigas tendría sangriento cumplimiento, quince años después de su muerte, con la invasión inglesa disimulada bajo las banderas de la Triple Alianza. Triple infamia que aún pesa , como una lápida histórica, sobre nuestros hermanos paraguayos. Leer más...

EN PAMPA Y LA VIA

I-Es durante el gobierno de J:M.Sanguinetti, que se liquidan los ferrocarriles nacionales. Sus vías son abandonadas, su patrimonio inmueble dado a diversos organismos o entregado a la destrucción por el tiempo. Sus funcionarios son repartidos por todo el estado, sus tierras abandonadas al usufructo de los linderos, son miles de hectáreas a lo latrgo de los dos mil kilómetros de trazados viales. Se entrega a los amigos fleteros el transporte de hacienda que realizaba económicamente AFE, con seguro con el BSE incluído. Pero, para asegurarse de que nunca más, ningún gobierno osara reflotar el medio, se toman el trabajo de cortar con autógena los chasis de los vagones y desmantelar para leña las arboladuras de los vagones…. ¡Todo un trabajo de futuro!
II-Es en el mismo gobierno de Sanguinetti, que se licita la reconstrucción del tramo de la ruta 30 entre Bella Unión y Artigas. Esta zona había quedado sin tren, y la región totalmente incomunicada porque, a la primer lluvia, los puentes del arroyo Catalán quedaban bajo agua, pero además, los balastros se volvían intransitables….¡porque los ciento treinta kilómetros de ruta eran de balastro!.
Manos a la Obra, el ministro L. Cáceres, lugarteniente en obras viales de _Sanguinetti, licita la tarea. La misma se aprueba a un costo de 130:000.000 de dólares, a exactamente un millón el kilómetro. ¡Que nos sirva de referencia este dato! Pero la obra nunca se termina, las empresas quiebran, quedan los puentes nuevos al lado de los viejos durante años…el bitumen incompleto se rompe rápidamente ante el creciente flujo de fletes.
La alternativa para la región es dar la vuelta por el Brasil donde hay buenas rutas a un costo de cuarenta kilómetros adicionales…..por décadas esta fue la solución cuando llovía.
IV- Es durante el gobierno de Lacalle que se aprueba la ley forestal. Al impulso, protección y amparo surge la forestación uruguaya, donde medraron grupos de especuladores en bienes raíces que prometieron fabulosas rentabilidades que centimultimplicarían los dineros invertidos a nuestros muy conservadores capitalistas de bajo riesgo y nula iniciativa.
La ley forestal preveía exoneraciones en el pago de contribución y gracias fiscales diversas. Pasaron quince años, los árboles crecieron mientras se iban instalando las multinacionales procesadoras de celulosa, que también, fueron comprando territorio y forestando, generando una tendencia alcista en los precios de la tierra, que se agravaría luego con el fenómeno de la soya.
Pero, la tierra se valorizó, pero el resultado financiero de la forestación fue desastroso para los ahorristas. Este sólo era un buen negocio para las plantas que controlan toda la cadena y fijan los precios…Pero los precios de la madera están dados fundamentalmente por los costos de los fletes. Así pues las plantas de celulosa previeron estar en los puertos, y porque la rentabilidad no soporta un flete superior a los 200Km en derredor de la planta, se aseguraron ese radio forestal máximo.
Entonces, nuestros geniales gobernantes primero desmantelan los puertos y ferrocarriles ,luego fomentan, mediante subsidios y exoneraciones un plan forestal que ocupa 4:000.000 de hás. ¡Tuvieron quince años, mientras crecían los árboles, para pensar en como sacar esa producción hacia los puertos!
El país tiene una red vial que fluye Radialmente hacia Montevideo. Esa red vial ha sido construida y mantenida en base a endeudamiento externo. Han sido el B. Mundial o el Bid , es decir son obras públicas con costos financieros que se suman a nuestro crónico endeudamiento externo. Cuyo servicio pesa gravemente en nuestros balances de pago nacionales. Todo esto forma parte del “costo del estado”, invisible, pero que es el sustento de gran parte del empresariado nacional y extranjero. Si el estado no invierte, o en su defecto se endeuda, en rutas y caminos, la economía no funciona, los costos se disparan, no solo para el particular, sino para la comunidad toda, porque, por nuestra condición de productor primario, no podemos incluir directamente todos los costos en los precios de nuestros productos, carnes, lanas, madera ,etc. Cosa que no ocurre cuando importamos bienes industriales, en los cuales van todos los costos de fabricación y transporte de cada uno de sus componentes.
Debemos agregar, para los llorones de la FEDERACIÓN RURAL Y de la ARU, que la valorización de la tierra también forma parte de las ganancias del negocio en el territorio. El valor de la tierra, según estadísticas del MGAP, se multiplicó por ocho. Las rentas generadas por la tierra le siguieron la tendencia. Esta valorización de la tierra es una inversión social, no depende del buen desempeño personal del terrateniente, depende de los precios que se pagan por lo que da esa tierra, más la accesibilidad de la misma al mercado. Esta accesibilidad forma parte del aporte social a ese incremento: son fletes redes energéticas , conectividad, infraestructura vial y portuaria. Es disponibilidad de personal calificado para las tareas a emprender. Todo esto lo debe de licuar financieramente el estado entre todos sus pobladores, beneficiarios directos o indirectos de la gestión de la tierra.
Cuando el Pepe planteó el movilizar parte de las abultadas reservas en el exterior en infraestructura, la ortodoxia económica, los fundamentalistas del equipo económico se rasgaron las vestiduras, la oposición puso el grito en el cielo:¡no tocar nada del legado de Vegh Villegas!
Al Pepe solo le queda, para no pasar por la presidencia como un desaprensivo más, el pueblo para hacer de esto un “país en serio”, sin “logreros ni malandras”.
Porque pasó medio siglo sin inversión pública, donde se prohijaron fabulosos vaciamientos patrimoniales públicos y privados, pero que siempre terminaron “anotados a la cuenta del otario” Juan pueblo, nos dejaron en “Pampa y la vía”. Leer más...

MACANAZO TRAS MACANAZO

La sorpresiva visita del presidente Mujica a la bancada parlamentaria, nos obligan a volver sobre el tema* de la “caducidad de la pretensión punitiva del estado”, eufemismo encubridor de múltiples salvajadas realizadas por viejos y modernos unitarios al frente o a la sombra del militarismo uruguayo.
Para colmo de males la enmienda propuesta ha sido “peor que el soneto”, en cuanto a las consecuencias político- estratégicas del pueblo oriental a mediano y largo plazo. Como siempre, ha de ser el “ojo avisor” de Mujica el único que reaccione ante tanta barbaridad producto de la incapacidad o de la demagogia fácil.
Es en estas circunstancias que nos vemos en el deber de reiterar los conceptos expuestos en el número 3800 del 7/11/2010, bajo el título “Caducidad, única enmienda posible”.
Nuestra primera constitución, 1830, plagiando a la de una secta unitaria, desconoce a la mayoría de los sujetos de derecho del territorio,(mujeres, pobres, negros, indios y analfabetos), su consumación fue Salsipuedes. Por ello duró ocho años, hasta el año 1838 en que Rivera y sus aliados franceses y unitarios porteños derriban al segundo gobierno constitucional de Manuel Oribe.
Y de ahí en adelante no habría paz ni respeto hasta que se plasmara una nueva Constitución en 1917. Luego, cada crisis de poder o de reparto, apeló a una reforma constitucional, haciendo del país una especie de bricolage cívico partidario. Para cada ocasión una enmienda, trajes de medida para cada convite a que les expusiera el destino. No puede en esas circunstancias pensarse seriamente que aquí en algún momento estos textos maquillados, época tras época, surgieran de una necesidad práctica nacional. La nación no es una construcción de papel, es un proyecto existencial.
Las constituciones sin alma conjugan en futuro imperfecto, "tendrán", declamaciones de cenáculo. Por ello está llena de generalidades y ambigüedades a designio, para confundir al pueblo.
Art.82-"La Nación adopta para su Gobierno la forma democrática republicana. Su soberanía será ejercida directamente por el Cuerpo Electoral en los casos de elección, iniciativa y referéndum, e indirectamente por los Poderes representativos que establece esta Constitución; todo conforme a las reglas expresadas en la misma." De esta frase no puede desprenderse que exista ni un tanto de igualdad entre los soberanos y los representados, puesto que el "soberano" ¬art 79- es inferior a los poderes representativos, así que: "Estos institutos no son aplicables con respecto a las leyes que establezcan tributos. Tampoco caben en los casos en que la iniciativa sea privativa del Poder Ejecutivo."
Con lo que el poder del "soberano" está bien limitado. Las mayorías reales cargan con el 85% del presupuesto del estado pagando IVA en cada acto vital, desde alimentarse a vestirse, cobijarse, curarse.etc. En cambio solo contribuyen con el 15% los sectores que acumulan excedentes o ganancias. Eso se desprende de la actual estructura tributaria del país.
La mas grande ambigüedad republicana surge de los silencios constitucionales, los constituyentes, como buenos unitarios, "son dueños de sus palabras y prisioneros de sus silencios". Por ello no les temblaron las barbas cuando, los "constituyentes del 66", Dres. Gonzalo Aguirre y Julio M.Sanguinetti, redactaron la ley 15.848, apodada "de caducidad", asumiendo el Poder Ejecutivo la potestad de designarle los casos al Poder Judicial, estableciendo por ley la abolición de la separación institucional de los poderes del estado. Porque si hubieran querido actuar de acuerdo a su constitución, habrían redactado una ley de amnistía, art.85/14, habilitados con la mayoría absoluta de los votos de la Asamblea General...pero los obtusos rencores de los políticos del proceso, beneficiarios de todos los crímenes, impidieron que el país se pacificara por medio de una "amnistía general e irrestricta". Hubo que recurrir al subterfugio de liberación anticipada, computando tres por uno los años de cautiverio o exilio. Todo para salvaguardar viejos rencores de facción... Y aquellas aguas trajeron estos lodos.
La única enmienda posible a tanto error sería introducir una pequeña enmienda en el art. 3*, donde dice Poder Ejecutivo deberá decir Suprema Corte de Justicia*. Quedando redactado de la siguiente forma: Art- 3." A los efectos previstos en los artículos anteriores, el Juez interviniente en las denuncias correspondientes, requerirá de la Suprema Corte de Justicia que informe dentro del plazo perentorio de treinta días de recibida la comunicación, si el hecho investigado lo considera comprendido o no en el artículo 1º de la presente"
Queda así salvado el macanazo, el mayor de muchos, que el Poder Ejecutivo subrogue al Poder Judicial en sus funciones. De esta forma se resuelve el problema ante la Junta Interamericana de Justicia, sin afectar en lo más mínimo la voluntad popular expresada en las instancias plebiscitarias, pues estas no pueden avalar leyes inconstitucionales, antirrepublicanas ni estar por encima de la representación popular, que detenta la facultad de legislar, crear o modificar leyes, total o parcialmente, porque en el ejercicio de soberanía ejerce su derecho al error y la enmienda.
Y ahí se acaba la infame historia de los macaneos republicanos, de las leyes a contrapelo del derecho de gentes, ahora llamados humanos.

Nota del autor
*Artículo 3º.- A los efectos previstos en los artículos anteriores, el Juez interviniente en las denuncias correspondientes requerirá al Poder Ejecutivo que informe, dentro del plazo perentorio de treinta días de recibida la comunicación, si el hecho investigado lo considera comprendido o no en el artículo 1º de la presente. Leer más...